Se cierra otro capítulo en la historia del Ateneo Cultural y Deportivo Don Bosco. Un año donde cada tackle enseñó resiliencia, cada try celebró el esfuerzo colectivo y cada tercer tiempo consolidó la familia que somos.

El 2025 deja en nuestros corazones más que recuerdos: deja marcas de barro, risas compartidas y la satisfacción del deber cumplido. Ha sido un año de esos que se ganan no solo en el marcador, sino en el carácter: con esfuerzo que se transformó en disciplina, con sacrificio que se volvió entrega y con victorias que celebramos como una sola voz.

También hubo aprendizajes. Caídas que, lejos de debilitarnos, nos enseñaron a levantarnos con más fuerza, apoyándonos en el hombro del compañero, porque en este club ningún pasaje se camina en soledad.

El Don Bosco Rugby nunca fue solo un lugar para jugar. Es el tercer tiempo permanente donde nacen amistades indestructibles, el scrum donde se forjan sueños en equipo y el in-goal donde cada logro es de todos. Somos una familia tejida con hilos de pasión, respeto y camiseta sudada.

El agradecimiento: nuestro try más valioso

Por eso, en este balance del 2025, queremos reconocer a quienes lo hicieron posible:

  • A nuestros jugadores y jugadoras, de todas las categorías, que pusieron el cuerpo y el alma en cada entrenamiento y partido.

  • A nuestro cuerpo técnico y entrenadores, guías incansables que dedicaron su tiempo, conocimiento y pasión a moldear no solo jugadores, sino valores. Su huella queda en la identidad de nuestro juego y en el crecimiento de cada uno que pasó por sus manos. Gracias por dejar lo mejor de ustedes en nuestra cancha.

  • A las familias, nuestro pilar fundamental, que desde la tribuna, el auto o la casa apoyan con una fe inquebrantable.

  • A las Comisiones y al Consejo Directivo, arquitectos silenciosos de este proyecto que trabaja por el bien común.

  • A cada socio, colaborador y voluntario, ese “granito de arena” que, unido, forma la playa donde jugamos nuestro rugby.

Gracias por hacer de este club un hogar de pantalón corto y corazón gigante. Como contamos en la historia de nuestra secretaría itinerante, la esencia está en la gente, no en las paredes.

Que el 2026 nos encuentre con los botines bien atados, la mirada en el horizonte y la certeza de que, juntos, somos imparables.

¡Feliz Año Nuevo, Familia del Bosco! 🏉✨